LA IMPORTANCIA DE DESAYUNAR BIEN

 la importancia de un buen desayunoAntiguamente y aún hoy en otros países que muchas veces se han considerado ” atrasados” cubrían temprano  la necesidad del organismo de nutrientes y no faltaban en la pausa a media mañana embutidos, queso, huevos, pan, vino y/o aguardiente.En México es costumbre el almuerzo con proteínas y energético ( huevos,frijoles,jamón,chilaquiles,tamales…)¡RIQUÍSIMO!

Hoy, sin embargo, muchas personas consideran que han desayunado tras
haber tomado únicamente café, zumo o galletas… lo que dista de las
recomendaciones de dieta equilibrada.

Además, el almuerzo brilla por su ausencia para muchos debido a los rígidos horarios laborales, por lo que el desayuno, ese gran olvidado, se convierte en aliado para afrontar el
día con el depósito lleno de glucosa, nuestro combustible energético.

Fundamental para niños en edad escolar ¡y todos!

Me he encontrado en numerosas ocasiones al comenzar las clases alumn@s con fatiga extrema y falta de energía,palidez,etc. Al preguntar si se encontraban bien y si habían desayunado  respondían que no ( sumando las escasas horas de descanso ).

Un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de las
calorías a lo largo del día y proporciona, además, una ración de seguridad de muchos nutrientes especialmente importantes en el periodo escolar, época de gran crecimiento y desarrollo. Y a pesar de que uno de cada dos adultos reconoce los beneficios de un buen desayuno para comenzar adecuadamente el día, en Europa siete millones de niños acuden al colegio cada mañana sin desayunar.

Un desayuno escaso o su propia omisión, genera un desequilibrio de sus hábitos alimentarios y, en consecuencia, de su estado nutricional.

¿Qué ocurre si no desayunamos?

Algunas de las consecuencias de saltarse el desayuno son decaimiento, falta de concentración y mal humor, debido al déficit de glucosa -nuestro principal combustible energético- que produce el ayuno.

Hay que recordar que a primera hora de la mañana el organismo lleva ya
entre 8 y 10 horas sin recibir ningún alimento. La falta de glucosa
empuja a nuestro cuerpo a quemar otras reservas energéticas, lo que
causa múltiples alteraciones en el normal funcionamiento orgánico.

En edades escolares, esto condiciona el aprendizaje y acarrea un descenso
del rendimiento, ya que la capacidad de locución o expresión, de
memoria, de creatividad y de resolución de problemas quedan
particularmente afectadas. Estas observaciones han sido verificadas
tanto en niños que presentaban una alimentación equilibrada en su
conjunto como en niños que presentaban una alimentación insuficiente.
Por todo ello, se puede considerar que el desayuno es un hábito
alimentario que llega a condicionar el estado físico, psíquico y
nutricional, pero no sólo de los niños y adolescentes, sino en personas
de todas las edades.

Beneficios de un buen desayuno

Diversos estudios demuestran los beneficios para la salud relacionados directamente con la toma de un desayuno equilibrado:

  • Mejora del estado nutricional (grado en el que nuestras necesidades
    de energía y nutrientes quedan cubiertas mediante los alimentos que
    consumimos). Tomar un buen desayuno ayuda a realizar ingestas más altas
    de la mayor parte de los nutrientes que el organismo precisa. Las
    personas que no desayunan suelen seguir una dieta de peor calidad,
    mientras que quienes lo hacen, suelen hacer una dieta menos grasa y más
    rica en fibra, vitaminas y minerales.
    Grasa. Si el desayuno incluye: tostadas, pan,
    cereales de desayuno, galletas sencillas, etc., el consumo diario de
    grasa es menor. El consumo de estos alimentos contribuye a aumentar los
    aportes calóricos realizados a partir de los hidratos de carbono,
    reemplazando otros con mayor contenido graso (bollería industrial,
    repostería, etc.).
    Fibra. Si se incluyen cereales de desayuno o panes integrales, las posibilidades de satisfacer las necesidades de fibra son mayores.
    Vitaminas y minerales. El desayuno contribuye
    significativamente a los aportes diarios de vitaminas y minerales.
    Estudios realizados en población infantil en distintos países han
    evidenciado aportes significativamente inferiores para ciertos minerales
    (hierro, calcio, magnesio y cinc) y vitaminas (tiamina y piridoxina) en
    los que no desayunaban en comparación con los que consumían esta
    ración.
    Control del peso. Las personas que desayunan
    mantienen el peso dentro de límites saludables en mayor medida que las
    que omiten esta ración. El hecho de repartir las calorías durante el día
    en 4 ó 5 comidas, ayuda a que no se sobrecargue ninguna de ellas. Esto
    también contribuye a evitar picar entre horas (snacks, golosinas,
    bollería y otros dulces, refrescos, etc.), factor muy importante a la
    hora de controlar el peso.
    Rendimiento físico e intelectual. Las personas que omiten el desayuno ponen en marcha una serie de mecanismos en el
    organismo (descenso de la hormona insulina y aumento de cortisol y
    catecolaminas…) para mantener la glucemia (nivel de azúcar en sangre)
    en valores aceptables. Estos cambios hormonales alteran o condicionan la
    conducta e influyen negativamente en el rendimiento físico e
    intelectual.Pueden generar ansiedad.

¿Cómo es un desayuno equilibrado?

El desayuno debe suponer entre el 20 y el 25% de las calorías ingeridas a lo largo del día. Para que sea equilibrado, deben estar representados como mínimo los siguientes grupos de alimentos: lácteos (leche, yogur, cuajada, requesón…), frutas y cereales (pan, tostadas,
cereales de desayuno, galletas…). Aparte de estos, también pueden participar otros alimentos, como derivados cárnicos y dulces, en cantidades moderadas.
Cereales. Proporcionan hidratos de carbono que aportan energía, vitaminas y minerales. Los cereales integrales aportan, además, fibra.
Lácteos. Contienen proteínas de calidad, calcio, vitaminas A y D, y vitaminas del grupo B (principalmente riboflavina o B2).
Frutas. Aportan hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra.
Derivados cárnicos. Jamón cocido o serrano,fiambres poco grasos (de pollo o pavo), embutidos… Contienen proteínas de calidad con función formadora (de construcción de tejidos y células)y cantidades variables de grasa con función energética.

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